PERFIL DE UN NIÑO MALCRIADO

  • Siempre le dejaron comer solamente lo que quería y a cualquier hora, aunque le hiciera daño.
  • Dejaba todo tirado por el suelo, ensuciaba y desordenaba sus juguetes, sus libros y su ropa, luego mama, la tía o la abuelita, recogía y ordenaba todo.
  • Usaba gestos despectivos, burlones, adornados con palabrotas y, lejos de corregirlos, se lo festejaban, porque era un “chiquitín gracioso.”
  • Cuando manifestaba desobediencia, insolencia y mal comportamiento, se lo disculpaban porque “estaba nervioso” o “quizás enfermo”.
  • Se peleaba con sus amiguitos y manifestaba conductas agresivas y belicosas.
  • Jamás se le daba ninguna orientación moral o espiritual para no imponerle prejuicios; así, cuando fuese mayor y “maduro”, elegiría por si solo la ética y la religión que le fueran convenientes y a su medida.
  • Nunca se le privaba  de ver y leer cualquier revista o programa, aunque no fuera apto para su edad, o fuese perjudicial o peligroso.
  • Cuando era llamado por alguna falta en la escuela, el padre lo respaldaba en varias de sus actitudes, restando autoridad a los maestros.
  • Los padres fueron tolerantes y permisivos ante sus faltas y lo corrigieron muy poco para no dañar su “autoestima”.
  • Nunca le hablaron de valores y de responsabilidades y justificaban sus travesuras porque era un niño “hiperactivo”.

 

EDUQUEMOS AL NIÑO PARA QUE NO SEA NECESARIO CASTIGAR AL HOMBRE