CIUDADANIA DIGITAL

El vertiginoso desarrollo de la tecnología, el acceso ilimitado a infinidad de aplicaciones, como también a dispositivos, el crecimiento exponencial de usuarios en las redes sociales, aunado a un internet cada vez más rápido, ha provocado que las personas (inclusive niños y jóvenes) accedan a un universo de contenidos, disponible en cualquier lugar y horario. Aunado a lo anterior, destaca el surgimiento de la Inteligencia Artificial como una variante de la informática que incluye asistentes virtuales, chatbot y que inclusive es capaz de realizar tareas que usualmente necesitaría la inteligencia humana. Desde un punto de vista normativo, destaca que nuestro país carece de un ordenamiento legal específico sobre el tema de ciberseguridad, a través del cual se brinde protección de datos en estricto apego al estado de derecho.

En ese orden, es innegable que muchos menores carecen de controles parentales de sus encargados sobre interacciones en el ciber espacio en los horarios no escolares. Juegos virtuales, escroleo, creación de perfiles, diálogos en chats privados, intercambio de imágenes, son solo algunas de las acciones que se desarrollan sin ningún control, inclusive hasta altas horas de la madrugada, sacrificándose la salud y el bienestar emocional de los niños y jóvenes, todo ello dentro del ambiente familiar.

La Ciudadanía Digital constituye la suma de conocimientos, habilidades y actitudes fundamentales para que las personas fortalezcan una convivencia armónica y democrática, valiéndose del uso seguro y responsable de las tecnologías digitales, comprendiendo los alcances de sus acciones y omisiones, evaluando el impacto en su vida personal y global. Las nuevas generaciones tienen suficientemente desarrolladas las habilidades para el manejo tecnológico, lo que falta es orientarlos para que hagan un uso ético e inteligente de la misma; por ello se debe:

  1. Orientar para que los niños y jóvenes identifiquen el origen de la información digital, la analicen, procesen y transformen de forma crítica; de tal manera que emitan un juicio de forma autónoma, pero sustentado en la lógica y los valores.
  2. Fortalecer las responsabilidades digitales, promoviendo la empatía, el bienestar individual y colectivo. Adicionalmente se incluye la protección de la privacidad y los datos, con sensibilidad y conciencia de género y cultural.
  3. Promover la construcción de criterios para que los espacios virtuales se constituyan en tribunas donde exista un sano debate, a través del cual fluya una comunicación de doble vía.
  4. Innovar por medio de la creatividad, generando contenidos que reflejen un planteamiento serio, a través del cual se sumen esfuerzos en aras de la sustentabilidad, la justicia social y los Derechos Humanos, en un lenguaje que refleje virtudes éticas.

La creación de un entorno virtual sano parece ser un sueño difícil de alcanzar, sin embargo, al entender el grado de dependencia actual de acciones dentro del entorno web, cobra relevancia destacar las responsabilidades, derechos y obligaciones en el ámbito digital. Los ciudadanos digitales no solo practican conductas deseables dentro del internet, entendiendo que estas provocan consecuencias, sino también aplican buenas prácticas, las cuales reflejan términos de uso de respeto y responsabilidad.