LA INTELIGENCIA INTRAPERSONAL E INTERPERSONAL

El ser humano es por naturaleza eminentemente gregario, es altamente sociable y co dependiente. Derivado de este enunciado adquiere valor la inteligencia emocional como una válvula de escape de las interacciones con otros individuos; cuando una persona interactúa y se relaciona eficazmente entendiendo sus motivaciones y construyendo relaciones positivas, se dice que practica eficazmente la Inteligencia Interpersonal. Daniel Goleman en su obra “Inteligencia Emocional” hace referencial del valor de ejercer un pleno dominio de la razón sobre las pasiones.

Todo ello buscando estimular la empatía y la comunicación efectiva entre las personas; aborda la temática de la denominada “amígdala emocional” como un catalizador de reacciones impulsivas, sensorial y neuronal, que nos provoca a actuar de manera impulsiva.

En las relaciones con otros individuos debe prevalecer el equilibrio y la habilidad de mediar y resolver, antes del actuar; en otras palabras, debe existir armonía entre emoción y pensamiento. Indudablemente para triunfar en la vida no está relacionado con elementos materiales, sino con acciones que sean combustible de desarrollo positivo y sano. En ese sentido otro autor: Howard Garner, refiere que existen por lo menos 20 variedades de inteligencias, siendo la intrapersonal una de ellas, compuesta o dividida en 4 habilidades: Liderazgo, capacidad de cultivar las relaciones y mantener las amistades, capacidad de resolver conflictos y las destrezas sociales. Una persona con inteligencia interpersonal ha aprendido a escuchar a los demás, se expresa con claridad y sinceridad, tienen capacidad de convencimiento, trabajan y cooperan en equipo, gestionan positivamente en los conflictos.

La inteligencia Intrapersonal es la que permite conocerse a uno mismo, estando consciente tanto de las propias habilidades como de las limitaciones. En la medida que se tiene una visión completa de las fortalezas, motivaciones y deseos internas se transforma en guía de vida y comportamiento. Desde tiempos antiguos se le ha conferido un valor significativo al autoconocimiento, por ejemplo, en la antigua Grecia fue relevante la frase “Conócete a ti mismo”, al practicarse esta propuesta se estimula la autorregulación con una actitud abierta de los propios estados internos. La claridad de estos rasgos constituye la esencia para evitar sobre saltos y perturbaciones. Hay ciertas acciones que fortalecen la inteligencia intrapersonal como: practicar la meditación, trazarse metas personales, propiciar la autorreflexión diaria, establecer un inventario de las debilidades, tener hobbies, practicar respiraciones profundas y seriadas cuando se detecte un problema. Podemos concluir que para vivir plenamente es fundamental mantener un equilibrio entre lo que pensamos y los que hacemos, ser coherentes con nosotros mismos y con los demás.