
LONCHERAS SALUDABLES, FUTUROS BRILLANTES
“Una buena alimentación garantiza un sano crecimiento”.
Indudablemente la rutina laboral diaria es una limitante para que los padres de familia y encargados provean de combinaciones balanceadas de alimentos a los niños y jóvenes en edad escolar, pero hacerlo es de suma importancia. La nutrición es un elemento clave que estimula no solo los procesos metabólicos y fisiológicos, sino también el desarrollo cognitivo. La salud, el aprendizaje y el bienestar en general está directamente relacionado con un equilibrio en la ingesta de porciones diarias de proteínas, lácteos, cereales, leguminosas, aceites, frutas y verduras. Cada etapa de crecimiento debe recibir atención, ya que en la infancia y la adolescencia es cuando más energía se consume, destacando la construcción de masa ósea y muscular, la cual es altamente demandante, siendo el sustento valioso la fibra, vitaminas y minerales.
En nuestro establecimiento atendemos a estudiantes en las siguientes etapas de crecimiento:
- Infancia: desde los 4 hasta los 6 años, sugiriéndose alimentos energéticos como cereales integrales, frutos secos, huevo, yogurt, frutas picadas, hidratación con agua o refrescos naturales bajos en azúcar.
- Niñez: de 6 a 12 años, sugiriéndose el consumo en las meriendas de pan integral, cereales, avena, huevo, una porción pequeña de pollo o jamón, frutas como banano, mandarina, manzana e hidratación con agua pura o refrescos naturales bajos en azúcar.
- . Adolescencia: de 10 a 18 años. Durante este período aumentan las necesidades de energía y nutrientes, debido al crecimiento, la maduración y los cambios hormonales, por lo que no pueden faltar las proteínas como huevo, pollo, atún y pescado; así como otros alimentos importantes: yogur, pan integral, avena, arroz, camote, frutas y verduras ricas en vitaminas y minerales, manzana, mandarina pepino, zanahoria o tomate en rodajas.
Los nutricionistas coinciden en recomendar la atención y valoración en los diferentes ciclos metabólicos de los menores, para que las capacidades y habilidades tengan una base sólida y se fortalezcan cada día. Combinar a lo largo de la semana un menú, por ejemplo: Lunes: Sándwich de jamón y queso, acompañado de fruta y agua pura. Martes: Una porción de yogur con granola, panqueques, trozos de fruta, acompañado de agua pura o refresco natural. Miércoles: Galletas integrales con paté, pepino picado, garbanzos y naranjada natural. Jueves: Sándwich de pan integral con huevo, yuca, frutos secos, uvas y bebida natural. Viernes: Pan con pollo y aguacate, manzana y limonada natural.
Es valioso destacar que cada base alimenticia señalada se enriquece con los denominados “micronutrientes”, los cuales son fundamentales para elevar las defensas del organismo, dentro de los cuales se pueden mencionar: calcio, el cual es clave para el desarrollo de la masa ósea, este se encuentra concentrado en alimentos lácteos, yogur o bebidas fortificadas. Hierro: garantiza la energía y la atención; principalmente se ubica en carnes, pollo y pescado, frijoles, lentejas, garbanzos y vegetales. Adicionalmente, cuando las meriendas incluyen vitamina “C” proporcionan una formidable fuente defensiva contra enfermedades de diferente tipo.
Concluimos recomendando la importancia de la higiene en la preparación de las loncheras e intentar hacer que cada menú sea apetitoso y variado. También es relevante señalar que los niños y jóvenes deben evitar consumir alimentos ultra procesados con fórmulas de bajo valor nutricional o con mucha azúcar, ello incluye gaseosas, dulces, chicles y snacks como frituras, ya que multiplican los riesgos en la salud, desarrollo temprano de diabetes, obesidad o problemas cardiovasculares.
Recordemos que, aprender es más fácil cuando el cuerpo está bien alimentado.