LA AUTOESTIMA

Consiste en una valoración personal que nos permite aceptar nuestros errores y disfrutar de nuestros éxitos, pero, fundamentalmente, en estar bien con nosotros mismos.

En la medida que valoremos y dignifiquemos nuestras propias cualidades, aptitudes y capacidades, en esa misma extensión crecerá la confianza.

“No me gusta cómo me veo”. “Todo me sale mal”. “Nadie me quiere”. Algunas personas suelen repetir estas afirmaciones e introyectarlas, denotando una baja apreciación de su propia imagen real; es decir, que no se está valorando.

Estos estados de ánimo son frecuentes en la transición de la niñez a la adolescencia, ello debido a los múltiples cambios físicos, psíquicos y porque todo el crecimiento suele ir acompañado de una crisis. Consecuentemente la imagen que tenemos de nosotros mismos está en transformación, manifestándose la inseguridad, la cual puede conducirnos a hacer una valoración errónea de lo que somos. En esos momentos, es importante conocerse; tener en cuenta las limitaciones, apreciar las habilidades y los aspectos positivos de nuestra personalidad. En resumen: autoestimarnos.

La autoestima es una actitud indispensable para poder crecer como personas, se manifiesta también en tenerse confianza y respeto, demostrando adicionalmente ciertas conductas como:

  • Cuidar nuestro cuerpo y mente. Estar al pendiente de nuestra salud física y emocional.
  • Reconocer nuestros triunfos y aciertos.
  • Aceptar y enmendar nuestros errores.
  • Enfrentar las consecuencias y los problemas derivados.
  • Conocer nuestras cualidades y defectos.
  • Luchar por nuestros ideales y metas.
  • Reconocer las capacidades de nuestros amigos y compañeros.
  • Impedir que nos traten mal o abusen de nosotros.

 

La autoestima favorece la formación del “aprender a ser”, siendo este uno de los 4 principios o pilares educativos establecidos por UNESCO.

La autoestima hace referencia de manera directa al “amor propio”, reunido en la sumatoria de los rasgos corporales, mentales, morales y éticos que configuran a la persona, agregando los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que va reuniendo a lo largo de su vida.

Las personas fundamentan su autoestima en la forma de percibir y evaluarse a sí mismas en:

  • La actuación profesional.
  • El funcionamiento intelectual.
  • La apariencia personal y el atractivo físico.
  • El aprecio de los demás.
  • La capacidad de afrontar y resolver los problemas.
  • La independencia.
  • El carisma.
  • Los talentos específicos.

 

Podemos concluir que es conveniente enriquecer y estabilizar la parte emocional o afectiva del ser humano, para que el equilibrio y esa paz interna se vean reflejadas en lo físico, siendo objeto de admiración por las demás personas, enriqueciendo su autoestima y aportando un valor agregado a la personalidad.

Bibliografía:

Técnicas de Estudio Universo, Edit. Océano, 2006