SIMULACROS DE EVACUACIÓN

VULNERABILIDAD DE GUATEMALA FRENTE A LOS FENÓMENOS NATURALES

Debe entenderse como “vulnerabilidad” a la debilidad al estar inmerso en determinadas situaciones que ponen en riesgo la integridad de las personas. En ese sentido históricamente nuestro país, lamentablemente, tiene una trayectoria relacionada con huracanes, inundaciones, erupciones volcánicas, derrumbes, deslizamientos y terremotos que ha afectado la vida y los bienes de miles de guatemaltecos

Unos de los factores que inciden estos hechos lo constituyen: el elevado índice de pobreza, la densidad poblacional y el poco control o escasa voluntad política de las autoridades encargadas de velar por estos temas.

Los terremotos han sido recurrentes y fieles acompañantes de los guatemaltecos, generalmente traen luto y dolor a la sociedad, por ejemplo:  el 4 de febrero de 1976 se activó la falla del Motagua cuando eran aproximadamente las 3 de la mañana, fuertes sacudidas despertaron a los habitantes de gran parte del país, un sismo de 7.5 grados devastó nuevamente con la infraestructura; casas, edificios, puentes, iglesias fueron reducidas a escombros en menos de 49 segundos; teniendo como saldo fatal 23 mil personas aproximadamente fallecidas, 76 mil heridos y más de un millón de perjudicados. Estos fenómenos naturales afectan en determinado momento a nuestro país, impactando la producción y el desarrollo. De ahí la importancia que instituciones como La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) y el Instituto de Sismología, Vulcanología, Meteorología e hidrología (INSIVUMEH) son las instancias encargadas de la prevención en la gestión de riesgo a los desastres y generar las estrategias en la recolección de datos científicos que permitan prever y monitorear sistemáticamente eventos que potencialmente se constituyan como amenazas directas a núcleos de población.

Vivimos rodeados por bellezas naturales como es el caso de los volcanes; son 37 imponentes bellezas, los cuales representan elevado índice de riesgo para las personas que viven en las faldas o cercanías principalmente de los 3 volcanes más activos en el país:  Fuego, Santiaguito y Pacaya.

IMPORTANCIA DE LOS SIMULACROS

Como comunidad, como institución, como familias y como personas debemos estar preparados para enfrentar de la mejor manera posible el reto de afrontar situaciones naturales como las descritas y especialmente los sismos. Realizar prácticas de evacuación nos posiciona por delante de quienes no han previsto una eventualidad.

El Ministerio de Educación (MINEDUC) norma lo relacionado con este tema a través de la organización del Comité Escolar de Gestión para la Reducción del Riesgo, valiéndose de la Normativa del sistema CONRED buscando proponer soluciones a problemas de riesgo y mitigación en caso de una emergencia o desastre. Ello se encuentra contenido en el Acuerdo Ministerial 443-97 del Ministerio de Educación.

El hecho que los estudiantes no se encuentren dentro de los edificios escolares, derivado de la emergencia sanitaria provocada por los brotes masivos de SARS COV2 o COVID19 no exime la responsabilidad de poder realizar las inducciones sobre la mejor manera de proceder en tres momentos:

A. ANTES DE LA EVACUACIÓN

  1. Identifique los sitios seguros, fuera del alcance de paredes o techos a los cuales podrá acudir si se presenta una emergencia. (Zona segura).
  2. Establezca un listado de las personas que comparten espacios dentro de la misma casa.
  3. Verifique que tenga disponible un botiquín de primeros auxilios y suplementos de protección para el COVID19.
  4. Identifique las amenazas que le impidan una libre locomoción al momento de evacuar el área donde se ubica al momento del evento. (Retire cables u objetos)
  5. Trace un camino por medio del cual pueda desplazarse rumbo a la zona segura (ruta de evacuación)
  6. Tenga a la mano una linterna, sobre todo si el lugar donde se ubica dependa exclusivamente de luz artificial.
  7. Disponga de un objeto que alerte a otras personas para convocarlas o avisarles sobre el potencial peligro o amenaza, este puede ser un gorgorito o campana.

 

B. DURANTE LA EVACUACIÓN

  1. Permanezca con calma, evite gritar o correr.
  2. Haga sonar la alarma predeterminada que advierta a otras personas el peligro inminente que se percibe.
  3. Refúgiese al resguardo de un mueble que pueda defenderlo físicamente de un colapso estructural de muros o techo.
  4. Junto al mueble identificado adopte la posición del triángulo de la vida.
  5. Espere a que concluya el evento sísmico y desplácese rumbo a la zona segura colocando las manos sobre su cabeza a efecto de defenderse de cualquier objeto suelto que pueda caer y/o lastimarlo.
  6. Si puede, apoye o ayude en la movilización a niños, ancianos o personas con discapacidad.

 

C. AL FINALIZAR LA EVACUACIÓN

  1. Verifique que las personas del listado preestablecido hayan llegado al punto de reunión o zona segura.
  2. Comparta su experiencia con los otros miembros del grupo que participó en el simulacro.
  3. Interactúe con los otros miembros del grupo y defina las debilidades que se encontraron para concretar el simulacro.
  4. Rescate las fortalezas del evento y proceda a realizar correcciones para presentar un nuevo modelo de simulacro de evacuación o reestructurar el actual.

 

¿QUÉ ES EL TRIÁNGULO DE LA VIDA?

Es un método de sobrevivencia que consiste en colocarse en posición fetal junto a un objeto resistente que proteja de algún derrumbe. Puede ser al lado de la cama o un escritorio. Se utiliza para resguardarse durante el sismo.

MOCHILA DE LAS 72 HORAS

Forma parte del plan familiar de respuesta ante un riesgo y es indispensable para para cubrir las necesidades de alimentación, abrigo y brindar los primeros auxilios en caso de una emergencia, es recomendable que cada familia prepare su mochila de las 72 horas o kit de emergencia. Esto servirá para cubrir dichas necesidades durante los tres días siguientes a un desastre. Idealmente, la mochila debe contener ocho secciones importantes y es conveniente portarla al momento de realizar la evacuación: